INSTITUTO NACIONAL DE SERVICIOS SOCIALES PARA JUBILADOS Y PENSIONADOS – PAMI

En el año 1970, la conducción confederal resuelve proyectar una obra social en el ámbito nacional, atendiendo las necesidades especialmente en materia de salud, de la mayoría de los jubilados y pensionados de las distintas cajas existentes por entonces. Un problema de carácter insoluble consistía en que, los que se jubilaban dejaban de ser asistidos por los sindicatos a los cuales habían pertenecido, durante toda su vida laboral, careciendo, desde entonces, de todos los servicios sociales y coberturas anteriores. Otro tanto ocurría con los seguros, se les daba un plazo de 180 días, para normalizarlos, en lugar de continuar los descuentos, en el caso de la Caja de Ahorro y Seguros, hasta que el interesado renunciara a ellos. Es decir, el asegurado había pagado durante décadas, en que el riesgo era total y absolutamente menor y podía quedar sin protección, para sus deudos, a esa altura de la vida. Con Pedro Urrutia, co-fundador de la Confederación, a la cabeza, encaran tal tarea dan forma a lo que, un año después, sería el Instituto, conocido, desde entonces, en todos los medios, como PAMI (Programa de Asistencia Médico Integral), ya que la prioridad era la prevención y protección en materia de salud. Como la Confederación fue encuadrada, siempre, entidad de tercer grado, sin fines de lucro y sin aportes colectivos, no obstante ser la representante de todos los jubilados y pensionados del país, a diferencia de los gremios, cubiertos por las disposiciones de la Ley de Asociaciones Profesionales, cuyos ingresos son significativos, debió hacer conocer el proyecto a los ministros de Bienestar Social y al de Salud, de la época. De acuerdo con la iniciativa, el primero de ellos, Manrique, promueve el Decreto-Ley 19032, que se sanciona, estableciendo que el Instituto será conducido por un Cuerpo de once Directores, siete de los cuales representarán a los jubilados; dos a los trabajadores en actividad y dos al Estado, correspondiendo a éste la Presidencia de la obra social, en virtud de los determinado por el Art. 5, de dicho cuerpo legal.

Pedro Urrutia: Primer Presidente del PAMI:

Respetando la voluntad de sus creadores, el representante de la Confederación y los Jubilados y Pensionados, D. Pedro Urrutia, fue designado primer Presidente del Instituto.

Nunca mas se respetaría tal voluntad de los asociados. Cumplido el mandato breve de Urrutia y de Palmiro Vanoli, todos los gobiernos de turno harían uso y abuso de nuestra obra social (compartida por el propio Estado y los trabajadores en actividad, claro está). Políticos, militares genocidas y sindicalistas corruptos, nos arrebatarían el PAMI y nadie intentaría, siquiera, reintegrarnos, efectivamente, a su conducción. Es mas, se crearían leyes destinadas a reducir la cantidad de directores, llevando nuestra representación, de 7 a solo 2. Nadie entendió nada (o entendieron demasiado). El Instituto saqueado y como una bolsa de empleo, fue permanentemente usurpado, por unos y otros. y los gremios, que debieron solidarizarse con los jubilados, participaron, también, del desguace y la invasión. No ocurrió lo mismo con las obras sociales sindicales, pese a contar, asimismo, con aportes del Estado. Creemos que es una injusticia inveterada, sin solución de continuidad. Todos somos concientes de que no podemos culpar a un gobierno, en particular, mas allá de que todos negaron nuestros derechos, en lo que a PAMI se refiere. Sabemos, también, que no todos obraron de la misma manera, en lo que a corrupción se refiere. Tenemos en claro, no obstante, que solo volviendo al espíritu de la 19032, obra nuestra y manifestación de nuestra voluntad, se podrá hacer justicia. Es parte vital de nuestra democracia, ya que se trata de respetar la voluntad del pueblo y -en este caso, en particular- somos una parte cualitativa y cuantitativamente grande de este pueblo. Y el envejecimiento poblacional hace crecer, aun mas, nuestra significativa presencia, en los nuevos tiempos.Tras sucesivas conversaciones, sobre el tema, con Néstor Kirchner, entre el 2001 y el mismo 2003, creció nuestra esperanza, respecto a una normalización seria y cierta del instituto. “Demen el tiempo necesario y razonable”, nos manifestó, en charlas amistosas y cordiales, a las que nunca renunció. “Mi mayor esfuerzo estará destinado a lograr la ocupación total; todo lo que se refiera a la recuperación del empleo. Debemos devolverle la dignidad y la esperanza a todos los argentinos”, enfatizaba, con una desbordante devoción por el pueblo, en todas sus expresiones. Ofrendó su existencia -por todos nosotros- y eso, jamás, puede olvidarse. En estos doce largos años, signados por conquistas irrenunciables. Conquistas nuestras y del pueblo en su conjunto. Años incomparables, por cierto. Etapa inédita, que no soporta parangón alguno. En esta era, en que tanto avanzamos, aunque falte tanto por hacer, pero que lo haremos, todos juntos, profundizando el modelo; en este tiempo de logros, no fue posible, pese a aquél deseo explícito de Néstor, volver al PAMI de nuestros sueños; a ese PAMI que creamos nosotros y que nos fuera arrebatado. Mucha gente sigue la caravana, sin saber de que se trata. Consideran que el Instituto es una dádiva de todos los sucesivos gobiernos, desde 1971, hasta la fecha. No es así. La participación significativa del Estado, responde a nuestras propias necesidades financieras, reiteramos; mas los sindicatos obreros también cuentan con respaldo financiero estatal, pero plena autonomía. Deben entenderlo los gobiernos y también debe saberlo y entenderlo nuestra gente. Es razonable que nuestro sector no posea las mismas facultades que los gremios y deba compartir las decisiones, en forma tripartita. Pero que ello se lleve a la práctica, como corresponde y se vuelva, una y mil veces lo repetiremos, al espíritu de la creación. Creación, entiéndanlo propios y extraños, que correspondió a la Confederación y a los dirigentes de esos años. Luego, ese proyecto; ese sueño; esa quimera, se convirtió en la ley 19032, a la cual debe volverse, para que se haga justicia.

Los concejos y órganos de colaboración y asistencia pueden y deben existir:

Nada tiene que ver una cosa con la otra. No debe haber sustitución alguna. Debe existir complementación. El Directorio original debe ser insustituible. Es preciso, legítimo y democrático, que se vuelva a ese tipo de organización. No obstante ello, los cuerpos de consulta, auditoría y control, integrados por los representantes de los jubilados, de todo el país, deben tener plena vigencia.

Los Directores deben representar a todas las regiones del país, sin excepción:

La última vez que se improvisó una suerte de normalización, fueron las corporaciones, ajenas al sector, pero que se sirvieron, siempre, del sector, las que actuaron, decidieron y coparon. El presidente de facto, de aquél momento, puso al médico de su familia al frente del instituto y el desastre fue inmediato. Hoy nos corresponde a nosotros designar a todos nuestros representantes y el gobierno, como lo viene haciendo, en todos los órdenes, debe acompañarnos; el titular del PAMI, será elegido por el propio gobierno, pero se nos deben devolver los siete Directores y el derecho a designar auditores, controles, concejeros y consultores, en todos los distritos del país.

Creemos imprescindible, asimismo, que los gremios actuantes en el seno del PAMI, sean solidarios con nosotros y consideren la particular condición del instituto, como prestador de servicios de salud -fundamentalmente- y que ello se traslade a sus trabajadores. La idea es que nos complementemos y comprendamos, ya que nuestro sector es el de mayor riesgo y no se le debe privar de prestaciones; ni por mala administración, ni por conflictos de carácter laboral, por mas justos que sean.

La continuidad exige no aumentar el desconcierto en el PAMI:

El nuevo gobierno habrá de profundizar el modelo, porque es parte del modelo; razón de mas, para que no se produzcan movimientos bruscos; zafarranchos innecesarios, ni una mayor desestabilización del sistema prestacional. Nadie debe hacerse a la idea de cambiar nada, en forma violenta; ni a la de asaltar u ocupar nada, improvisadamente. Seamos cautos e inteligentes; respetemos nuestra obra social y a nuestros jubilados y pensionados. LO QUE DEBE PREDOMINAR ES LA CORRECTA NORMALIZACION DEL PAMI, CON LA VUELTA A LA LEY 19032, PARA QUE SE PUEDA ASEGURAR, DE UNA VEZ Y PARA SIEMPRE, LA PREVENCION Y EL CUIDADO DE NUESTRA SALUD

AGOSTO 2015.

P/CONCEJO SUPERIOR:

 

OSCAR ALVAREZ     HECTOR P. GOMEZ     CELSO FICCOSECO

VICEPRESIDENTE 1º.   VICEPRESIDENTE   PRO-SECR. GENERAL

 

RICARDO CAPDEVILA           CARLOS VALLE

APODERADO                   PRESIDENTE EJ.

 

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